La Palabra en la eucaristía dominical: Domingo de Resurrección
01-04-2018 La Palabra
Hch 10,34a.37-43: Hemos comido y bebido con él después de la resurrección. Sal 117,1-2.16ab-17.22-23: Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. Col 3,1-4: Buscad los bienes de allá arriba, donde está Criso. Secuencia: Ofrezcan los cristianos… Jn 20,1-9: El había de resucitar de entre los muertos.

Se nos invita en este domingo a celebrar la resurrección del Señor. Y en el concepto “celebrar” entran la confesión gozosa de la fe; la animación corporal-espiritual de toda la persona hacia la participación futura en ella, esperanza; la relación amorosa con el Resucitado, caridad; en abertura comunicativa con los hermanos, color eclesial; y en la confiada relación con Dios Padre, con Dios Hijo y con Dios Espíritu Santo. Hemos de tener presente, y por tanto celebrarlo, que el Resucitado habita en nosotros, y nosotros en él. Tenemos en el Espíritu Santo las primicias de la resurrección de Cristo. Celebrémoslo con gozo exultante y comunión fraterna. Pero como se trata de algo que supera nuestra capacidad natural de percibir con cierta plenitud semejante bondad y hermosura, hemos de pedir a Dios nos haga capaces su Espíritu sentirlo en profundidad.

Vigilia Pascual

La Vigilia Pascual es toda ella un encanto. Y sería una pena no acudir a celebrarla, caso de poder hacerlo. Todo el arsenal de gestos y símbolos- bendición del fuego, iluminación del cirio pascual, entrada procesional del mismo, el paso de la oscuridad a la luz, el solemne canto del pregón pascual, las sustanciosas lecturas del A. Testamento, el sensacional canto del “aleluya” … - es una deliciosa y poderosa catapulta para lanzarnos emocional y vitalmente al encuentro con Cristo Resucitado. Añadamos la emotiva celebración del sacramento del Bautismo, y junto con el de la Eucaristía y de la Confirmación, si se administra a catecúmenos adultos. Toda la cuaresma miraba especialmente a este momento en su preparación para el encuentro con Cristo Glorioso. Disfrútalo. ¡Es tu FIESTA!

Col 3,1-4: Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo

La incorporación a Cristo por el bautismo, viene a recordarnos Pablo en la segunda lectura, implica una integración en él de toda nuestra persona, aquí y allá, porque nos hace crecer hasta la inefable condición de Cristo glorioso: morir con él y resucitar con él. Y es en los pensamientos, en los afectos, en los deseos y en la conducta, en toda relación con Dios y con los hombres, con la floración total en la visión de Dios, invadidos totalmente por lo divino, en misterio ahora, en plenitud después, comienza eficientemente con la recepción del bautismo en la muerte y resurrección del Señor. Cristo Glorioso glorifica al ser humano en toda posible dimensión.





José Antonio Ciordia, St. Nicholas of Tolentine Monastery,  Union City NJ



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