JAR, la alegría de un oasis
16-06-2014 Punto de vista
Héber Hermosillo Sánchez (Chihuahua, México, 1988) es coordinador del movimiento juvenil de los agustinos recoletos (JAR: Juventudes agustino-recoletas) en su Parroquia de Cristo Sumo y Eterno Sacerdote de Chihuahua. El día de hoy nos comparte qué es para él formar parte de las juventudes agustino-recoletas.
JAR, la alegría de un oasis
JAR Chihuahua

¡Hola! Mi nombre es Héber Hermosillo, y colaboro con el proyecto JAR en el Estado de Chihuahua. Un proyecto que, en dos palabras, es apasionante y esperanzador.

Cuando me pidieron que compartiera mi experiencia de pertenencia a un grupo JAR me pareció una tarea difícil, y no tanto por la complejidad que puede tener el trabajo en la pastoral juvenil en una sociedad cada vez más fragmentada como por la dificultad para plasmar en pocas palabras un conjunto de vivencias, sentimientos, emociones y esperanzas, tarea más apta para un poeta que para un estudiante de Ingeniería.

Mi contacto con el carisma agustino recoleto ha sido prácticamente simultáneo al contacto con mi entorno socio-afectivo, pues los agustinos recoletos han estado presentes en la historia de mi familia desde hace muchos años. Un obispo agustino recoleto casó a mis abuelos, un fraile agustino recoleto casó a mis padres, mis hermanas y yo hemos recibido a través de frailes recoletos todos nuestros sacramentos y, por si fuera poco, yo mismo tuve la oportunidad de formarme seis años como agustino recoleto. Al día de hoy llevo casi dos años colaborando en la pastoral juvenil de mi parroquia, Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, que no podía ser sino agustino-recoleta.

Después de tanta cercanía con los frailes es casi imposible no estar convencido de la riqueza y de la necesidad del carisma que emana de san Agustín y la Recolección en el mundo actual. De aquí nace mi gusto y mi motivación para colaborar con el proyecto de la Orden en torno a la pastoral juvenil.

Hace ya casi un año que iniciamos la andadura en la implementación en la parroquia del esquema que intenta poner en la misma sintonía a todos los grupos de jóvenes vinculados a los agustinos recoletos, de todas las JAR a nivel mundial. Como en todo inicio nos hemos encontrado con algunos obstáculos y contratiempos, muchos ligados a la falta de experiencia y otros a la tan común actitud nuestra de oponernos a los cambios; sin embargo, si ponemos en la balanza aquello que nos desmotiva y aquello que nos alegra y entusiasma, lo segundo gana con creces. Trabajar con jóvenes es siempre un reto, y más cuando tú mismo compartes con ellos la edad, las inquietudes, los cuestionamientos, las amenazas y las ilusiones.

He aprendido que la vida en comunidad, la interioridad y el apostolado tan importantes en el estilo agustiniano se pueden vivir en las situaciones diarias de la vida de un joven, tal vez bajo los nombres de amistad, de oración y de solidaridad, pero con la misma radicalidad. Esto me lo han enseñado mis chicos. Me he encontrado con personas con corazones tan inquietos como el de Agustín y con cualidades que no le envidian en nada a las de aquellos que vemos como modelos de vida exitosa y feliz.

Cada reunión, cada evento, cada momento de convivencia van dejando huella en mí; una huella que me impulsa a buscar medios y métodos para compartir con más personas lo que JAR está haciendo en nosotros: darnos un asidero de fe, esperanza y caridad cristianas en una sociedad líquida y descristianizada, darnos un espacio para vivir con alegría y libertad nuestra experiencia de encuentro con Cristo y los hermanos.

Si tuviera que resumir en una imagen qué es JAR para mí, sin duda elegiría la de un oasis. En un clima tan cálido como el de Chihuahua, encontrar un lugar donde descansar, donde refrescarse y donde reanimarse, es un verdadero motivo de agradecimiento a Dios. Pues, precisamente, eso es JAR para mí. Y para ti que lees estas líneas solo me resta decir dos cosas: JAR es una aventura apasionante ¿Qué esperar para unirte a esta gran familia?

Héber Gpe. Hermosillo Sánchez
Chihuahua, México




¿Y tú que opinas?