Ni un vaso de agua quedará sin recompensa
26-09-2009 Oraciones
El evangelio de este domingo podemos decir que baja las barreras de la caridad haciéndola universal: "el que no está contra nosotros está a favor nuestro". La caridad no entiende de banderas.
Tú te das cuenta, Señor, de todos los detalles.
Tú conoces nuestras necesidades,
nuestros egoísmos y miserias te son familiares,
pero te alegras por cada pequeña cosa que hacemos por el otro.

Tú nos presentas mil ocasiones de amar
a lo largo de la vida cotidiana como son:
la sonrisa al que vive a nuestro lado,
la disculpa al que comete un error,
el agradecimiento a quien nos sirve,
la broma al que nos encontramos,
la preparación de cualquier alimento,
recoger lo del otro sin quejarnos,
suplir, sin pasar factura,
disculpar a quien nos hirió…

Tú nos haces caer en la cuenta de la necesidad
de un telefonazo oportuno,
de una carta de acompañamiento,
de una felicitación a alguien lejano,
de una visita al que está solo,
de una caricia estimulante,
de un momo gratuito y por amor,
de un aplauso de reconocimiento
y del más mínimo detalle hacia cualquiera.

Tú potencias con nosotros el Amor, impulsándonos a:
abrazar expresando el cariño,
guiñar el ojo en señal de atención,
apretar la mano, acompañando un duelo,
crear un regalo, con toda ilusión,
hacer hueco al otro, cuando hay poco espacio,
perder protagonismo, para potenciar autoestimas,
y a poner pasión e ilusión al amor de verdad.

Cuando Tú nos invades, Señor… nos haces todo Amor.

Mari Patxi Ayerra y Álvaro Ginel



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