Octubre: Valora
01-10-2008 Punto de vista
Abrimos un nuevo mes, encaramos la recta final de este año. Pero no podemos sumergirnos en la rutina. Tenemos que estar atentos a las pequeñas cosas y ver cuáles mueven nuestra vida. Aquí nos proponen una serie de actividades.
Un experto asesor de gestión del tiempo quiso sorprender a los asistentes a su conferencia colocando en el escritorio un frasco de cristal. Al lado tenía piedras medianamente grandes y les preguntó: ¿Cuántas piedras piensan que caben en el frasco? Después que los asistentes hicieran sus conjeturas, empezó a meter piedras. ¿Ya está lleno el frasco? Los asistentes asintieron. Entonces él sacó un pequeño saco con gravilla y comenzó a introducirla hasta el borde. ¿Está lleno? Los asistentes dudaron. ¡Tal vez no!. Él sacó un cubo con arena y comenzó a volcarla sobre el frasco, filtrándose en los recovecos que dejaban las piedras y la grava. ¿Está lleno? Preguntó de nuevo. ¡No! Contestaron los asistentes, temiendo una feliz idea del asesor. Este cogió una jarra de agua y comenzó a verterla sobre el frasco. El frasco aún no rebosaba.

¿Qué hemos demostrado? Un asistente contestó: “No importa lo llena que esté tu agenda; si lo intentas, siempre puedes hacer un hueco”. No concluyó el experto. “Lo que esta lección nos enseña es que si no colocas las piedras grandes primero, nunca podrás colocarlas después
”.

Nuestra sociedad parece haber perdido el rumbo, está desbordada. Son muchos los mensajes y demasiados los valores que nos ofrece y, al parecer, todos válidos y todos válidos de la misma manera. Y eso no es así. Siempre ha habido y habrá unos grandes valores que cimientan la vida de las personas y que debemos tener muy claros o corremos el peligro de relativizar todo y dar importancia (valor) a aquello que no lo es o que está en segundo plano.

También convendría recordar que ser tolerante no es aceptar sin más todo lo que nos viene de los otros, porque pueden presentar esquemas y valores de una tradición (ablación del clítoris en algunas culturas) que nunca deben ser justificados o aceptados. Habrá que ser receptivos y no imponer nuestros valores a los otros, pero sabiendo que no todo tiene el mismo “valor” y que unos están por encima de otros, o a la base de los mismos.

• ¿Cuáles son los grandes valores de mi vida? Haz un pequeño frasco e introduce en él los valores más significativos de tu vida.

La persona conjunto de valores: La persona se define por el conjunto de valores ordenados jerárquicamente. Estos valores son elegidos libremente para que orienten su vida positivamente y le ayuden a realizar según un perfil que considera adecuado para conseguir su felicidad.
¿Qué son los valores?: un valor es una realidad a la que doy importancia y suscita en mi vida interés, dedicación, respeto y cultivo con insistencia. Puede que no los tenga muy claros y perfectamente definidos, pero detrás de las cosas a las que dedico mi tiempo y energías, se esconden los valores reales de mi vida. Cuando lleno un espacio desplazo a otros, por eso decimos que están ordenados jerárquicamente.

• Dibuja una pirámide y plasma en ella los valores que son más importantes para ti.

Jerarquía de valores: para tener una jerarquía sólida de valores hemos aprendido que:
o Hay que colocar los valores primordiales (piedras grandes)
o No conviene centrarse demasiado en uno solo (estructura piramidal)
o Es mejor afirmar varios valores al mismo nivel para que se apoyen unos a otros (estructura paralela) porque cuando uno falla los otros ocupan su espacio.

• Dibuja el planning de la semana, tres espacios (mañana-tarde-noche) en siete columnas y señala a qué dedicas tu tiempo. Luego te preguntas a qué dedico mi vida y cuántas horas invierto en unas actividades u otras.

Valor y precio: Valor no solo es importancia, también es precio. Las cosas cuestan un precio, “tienen un valor”. Los valores cuestan no dinero pero sí otras cosas más importantes, de más “valor”. Y en muchas ocasiones lo importante cuesta esfuerzo y yo valoro aquello que me supone una dificultad, lo que consigo sin esfuerzo no lo valoro y no da consistencia a mi vida. Si en la vida te tiras por lo fácil tus valores serán inconsistentes. Si aspiras a metas más altas, tus valores lo serán también.

Tener valor, valer: Valor significa otras dos cosas: capacidad de enfrentarse a peligros y vigencia de algo (este billete es válido, tiene valor; ha caducado, no vale para nada)

• ¿Cómo andas de valores? ¿Son vigentes o han caducado? Si eres capaz de encarnar un valor en tu vida será actual y presente, tanto como su capacidad para hacer feliz al que lo sustenta. Y si eres capaz de dar tu vida por algo importante, tu vida no carece de sentido.

Lo primero es lo primero: No debes olvidar nunca que no todos los valores tienen el mismo “valor”, que debemos ordenarlos con una jerarquía. Te proponemos la siguiente dinámica:

• Corta un folio en seis tarjetas iguales y elige seis valores importantes en tu vida (éxito, afectividad, entrega, placer, bien común…) y escríbelos en las tarjetas. Coloca tus manos sobre las mismas y sueña con ellas. Son importantes en tu vida: protégelas, dales calor, trasmíteles cariño…
• Vete colocándolos por orden: el más importante, el segundo…Que sea un orden real en tu vida y dales nombres, lugares, acciones en que los has vivido.
• Imagina que le preguntas a Dios por tu columna de valores: qué le dirías, qué te diría Él. Imagina que su mano cambia el orden de tus tarjetas, aceptarías la preferencia divina…

Dios tiene una historia preparada para ti y para recorrerla te propone unos valores…Pídele el “valor” para asumirlos y encarnarlos. De ellos depende tu felicidad. Y recuerda lo que nos decía San Agustín, “No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita

Juan Luis González Ríos, agustino recoleto. Colegio San Agustín, Valladolid, España.

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