¿Por qué un año con San Pablo?
12-09-2008 Punto de vista
Puede que la pregunta que intenta responder el autor y que da título a este artículo, nos la hayamos hecho muchos al enterarnos de la convocatoria e inauguración del año paulino.
Acabo de enseñar un curso sobre las cartas de San Pablo a un numeroso grupo de personas llegadas al Centro Guadalupe desde varios estados del país, todos ellos comprometidos agentes de evangelización. Al terminar el segundo día de clase, hice una pregunta: “¿Quién le ha rezado a San Pablo durante estos dos días de curso?”. La respuesta fue: “Nadie”. Curioso, ¿no?

El Papa Benedicto XVI inauguró en junio el Año paulino, para celebrar los 2000 años del nacimiento de San Pablo. En la homilía de apertura explicó que este evento “”. Sino porque “Pablo quiere hablar con nosotros, hoy”. Será un tiempo para escucharlo, para volver a aprender de él la fe y la verdad, como nuestro maestro. Y añade el Papa: “Nos preguntamos, no solo: ¿Quién era Pablo? Nos preguntamos sobretodo: ¿Quién es Pablo?, ¿Qué me dice?”.

Benedicto XVI destaca un momento de la vida de Pablo: “Antes el Señor le pregunta: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» El respondió: «¿Quién eres, Señor?» Y le es dada la respuesta: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues». Persiguiendo a la Iglesia, Pablo persigue al mismo Jesús. "Tu me persigues". Jesús se identifica con la Iglesia en un solo sujeto. En esta exclamación del resucitado, que transformó la vida de Saúl, en el fondo está contenida toda la doctrina sobre la Iglesia como Cuerpo de Cristo”.

¿Cuántos cristianos nunca han mirado el momento de la conversión de Pablo como un momento de encuentro con la Iglesia, además de con Jesús? Por eso este “Año paulino” es necesario. Va a ser una bendición. Va a servirnos para conocer más o incluso descubrir al apóstol de los gentiles. Todos hemos escuchado de Pablo, hemos leído algo de sus cartas, sabemos que está en la Biblia, que fue un perseguidor... Pero sabemos datos muy vagos e imprecisos. La invitación del Papa no es a mirar atrás, sino para encontrarnos con el verdadero San Pablo y con la Iglesia que él amó y edificó en el nombre del Señor.

No es posible que seamos lectores y estudiosos de las cartas de San Pablo y del Evangelio que él predicó, pero que jamás le recemos a para que interceda por nosotros. No podemos reducir a Pablo a un simple escritor de cartas. Por eso vamos a vivir juntos este acontecimiento especial a lo largo de doce meses. Nos convertiremos con él en mejores cristianos y en mejores hijos e hijas de la Iglesia.

Juan Luis Calderón Varona, agustino recoleto. Centro Guadalupe, Union City, New Jersey, Estados Unidos.

Publicado en el periódico mensual New Jersey Católico de la Arquidiócesis de Newark, Septiembre 2008.




¿Y tú que opinas?